Por fin lo hice el otro día, me compré unas gafas que molan mil. Claro que no me hacen más apuesto y gallardo pero cuando llevas unas gafas que molan… tú molas un poco más.
Cuando en 2003 compré las primeras vi las gafas más molonas del mundo, pero no me atreví. Con las segundas me pudieron los nervios y compré el mismo modelo pero en un azul metálico. Desde entonces (2007) llevo deseando en secreto comprarme unas gafas que molen mucho. De pasta. O blancas! o de pasta y blancas… o de algún azul o verde… o rojo. Unas gafas divertidas.
El otro día me envalentoné y me fui a ver gafas… vi cienes. Saqué fotos e incluso tenía un par super favoritas. Quedé en volver al día siguiente pero como era temprano me fui a ver una tienda más… y allí estaban. Fue amor a primera vista. Aún así soy tan… tan yo.. que me iba para casa cuando me paré y dije “no sería fantástico hacer algo que quieres cuando quieres?”, y qué coño, me las compré. Y me siento genial.
PD. Me daban otro par de gafas y las que elegí tampoco se quedan atrás en molonería.

